Coliflor Cocida

viernes, mayo 08, 2009

un tren inmóvil?


Un torrente de historias habrían de pasar por la vida de Andrés antes de animarse recién a escupir alguna anécdota.

-¿Hay algo más triste en el mundo que un tren inmóvil bajo la lluvia?

"Creo que una buena pregunta es un buen regalo" -suele decir Andrés, "Una invitación de aquellas que vienen de sorpresa, sin ser esperadas, pero que recide en el universo de la mente". Andrés suele dar las gracias cuando le hacen preguntas como esta, él piensa que algunas pueden inclusive convertirse en llaves que abren puertas en la mente de las personas. Einstein nos ayuda "Lo importante es no dejar de hacerse preguntas", -Andrés solía contestar a esta frase con algo de ironía "Lo importante es no dejar de escucharlas".

Esta invitación -Andrés le gusta llamarle así a las preguntas y no seré yo quien lo contradiga, claro, porque Andrés soy yo mismo utilizando un cliché lingüístico para ayudar a sobrellevar mi dicción deteriorada. Decía que esta invitación es una de las tantas que Pablo Neruda escribe en su Libro de las Preguntas, ¿A alguien le parece que hay algo más triste en este mundo que un tren inmóvil bajo la lluvia?. Sí, claro: el hambre, la miseria, el odio. ¿Pero es que hay realmente algo más triste en el mundo que un tren inmóvil bajo la lluvia?.

La primera vez que leí esta frase, escrita en una pared en el barrio Yungay (hace un tiempo fui con una cámara dispuesto a encontrarla, pero ya no existía, algún censor o purista la habría borrado), sentí una tristeza inmensa, quizás el día era propicio para que mi imaginación me hiciera pararme mojado bajo la lluvia, contemplando a este tren quieto, rieles inservibles, calderas mojadas, proyectos inconclusos, llueve sobre mojado, los histéricos, tu vida destrozada, animarse a comenzar historias y no terminarlas nunca.

Hoy fui al concierto-lanzamiento del álbum "La Batalla Urbana" del cantautor German Espinosa (http://www.germanespinosa.com/), entre canciones comentó su encuentro con la invitación de Neruda. Su lectura fue algo distinta, el disco es bueno.

La imagen es de Ned Lyttelton (http://www.flickr.com/photos/marysson/).

viernes, marzo 21, 2008

Morricone/Parte I

Domingo 16 de Marzo. Son apenas las 4:50 AM del segundo domingo del año académico y mi alarma suena por primera vez, la máquina odiosa aprieta y retuerce la cabeza, la mano que rápido busca el botón de emergencias y el artefacto canalla que yace lejos del alcance del brazo. Un segundo entonces bastó para comprender que yo mismo había programado la tortuosa hora del despertar. Tomo mis zapatillas, mis shorts cortos -"mis caszelys" y un polerón para el frío, me enrollo el cronómetro a la muñeca y extraigo $1000 y la tarjeta bip desde mi billetera para dejarme sólo lo indispensable en los bolsillos. La carrera comienza fuera del edificio, en una esquina de la comuna de ñuñoa, corro por Salvador, avenida que a esa hora no se sabía tal y más bien parecía un pasaje de esos donde los pelusas juegan a la pelota. Llego al Parque Forestal y viro hacia el poniente, me encamino hacia Plaza Italia, la gente en las calles con botellas de pisco, cajas de vino, cigarros en mano y olor a trasnoche, ellos me miran mientras corro, no entienden muy bien los contextos, yo tampoco los entiendo pero en lugar de seguir mirando corro aún más rápido para no desafiar los destinos y los ánimos que alguna que otra cara poco afable amenazaban con poner a prueba. Sigo por el Parque, atravieso el Bellas Artes y llego finalmente a Estación Mapocho, miro mi cronómetro: 30', nada mal pienso, mientras miro a todas esas personas en fila. Sé que esta pregunta podría irritarle señora pero esto es para Morricone, no? -pregunto a un cabo del cordel humano. No se preocupe -responde, no será el último en preguntármelo y sí, es para Morricone. Una risa me inundó el cuerpo, mientras corría pensé que sería el procer del proceso de búsqueda de entradas, que tendría que urgar en mis habilidades dirigenciales para fundar la primera piedra de lo que sería la llave hacia el segundo concierto del maestro italiano en Chile. Nada más lejos que eso...al llegar ya habían unas 400 personas, una tras otra, hablámos de las 5:40 AM. A las 6:00 AM llegó mi amigo Sebastián Astroza, se supone llegaría con su hermano gemelo Alonso, pero no fue así, Morfeo le había parecido más atractivo que Morricone. Agradecí que llegara pronto, primero porque detrás mío sólo habían unas 10 personas que no se molestaron de dejarlo esperar a mi lado, segundo porque mis piernas al aire y el polerón mojado comenzaban a complicar mi resistencia a las heladas mañanas santiaguinas, reirme un rato alivianaría la espera.

domingo, febrero 17, 2008

Biblioteca de Santiago

Hoy fui a la Biblioteca de Santiago, me compré un jugo en la máquina de la sala de literatura y llegué a un libro que buscaba hace tiempo, no me había propuesto encontrarlo así que lo tomé como diciendo "hey chico, te conozco". Se trata de Cuadernos de Lanzarote de José Saramago, no lo voy a comentar ahora por dos razones, principalmente porque acabo de empezarlo, segundo: ha citado en lo que llevo del libro demasiadas veces a In Nomine Dei, su cuarta obra de teatro, la que estoy leyendo ahora, y no quiero saber lo que el Saramago de bata y pantuflas piensa de él....al menos no aún. Porque eso es Cuadernos de Lanzarote, es leer a Saramago sin anestesia, recomiendo fuertemente haber leído Ensayo Sobre la Ceguera antes de tomar este libro, se la van a pasar bien. No hablaré más del libro porque quizás después me arrepienta de lo dicho.

La Biblioteca de Santiago es el lugar más democrático de nuestra capital, es también el espacio más cercano al primer mundo, es como cruzar un portal socio-político y hacer el ejercicio de imaginar que la vía chilena al socialismo funcionó, o al menos que la alegría vino, se quedó y no la desalojó nadie.

Dentro de la Biblioteca mi lugar favorito desde un principio fue la sección de Literatura, debo admitir que por ese entonces mi razón para quedarme ahí distaba de enorgullecerme: esta zona está conectada con una terraza, sí, esta maravillosa biblioteca te permite fumar mientras lees, mi primera impresión fue de júbilo completo, tenía a mi disposición una colección gigante de libros con olor a nuevo, una máquina de bebidas y además podía fumar, creo que en algún momento me pregunté si merecía tanto. Ahora que entré en razón y no fumo (bueno, casi nunca) poco voy a la terraza, ya sólo me quedo ahí porque los lomo celeste son mis favoritos (es el color del identificador de los libros de esta zona), buena colección y se actualiza con relativo dinamismo. Otras secciones muy recomendadas son la de prensa y referencia, la de audio y video (puedes ver películas) y la juvenil, esta última me gusta porque tienen los Ásterix.

Háganse socios de la biblioteca, necesitan:

-$ 3000 y $1000 si son estudiantes, eso lo pueden acreditar con el pase escolar (yo lo hice con la TUCH e igual me dejaron)
- comprobante de domicilio (una cuenta o el carné de conducir)
-si eres socio de bibliometro u otra biblioteca pública es gratis, si te haces socio de la biblioteca de santiago es gratis inscribirse en bibliometro.

viernes, diciembre 28, 2007

Larga Historia de Amor/ Parte II

Andrés planeó el escape rápido hace varios años, cada verano volvía al lugar con la esperanza de encontrar la estrategia perfecta. Las frustraciones se acumulaban, pues siempre pensaba en la tarea finalizada, las trampas de aquel paisaje eran de tal forma eficaces que aún habiendo realizado varios intentos por quedarse con algo de ellos, estos no hacían más que acumularse en escritos y fotos, hasta el momento no había conseguido llevarse de vuelta al nido tan sólo una experiencia humana permanente. Lamentablemente, Marcos estaba lejos de representar siquiera un atisbo de lo que tras tantos años se había vuelto una obsesión: encontrar una motivación que lo despertara por las mañanas con algo más que falsas esperanzas.

Me encantaría algún día transformar Chiloé en ese espacio permanente que todos tenemos.

domingo, diciembre 23, 2007

Larga Historia de Amor/ Parte I


-No iré a un psicólogo, ¿quién podría entender mejor que yo, que lidio conmigo desde siempre, la raíz de mis problemas?. De seguro había dejado de fumar hace poco porque evitaba los silencios con un nerviosismo asfixiante, -Tranquilo, que tengo tiempo antes que alguien vuelva por mí.

El camino desnudo, barroso e irregular no invitaba a continuar la marcha a pie, en lugar de eso ambos caminantes habían decidido albergarse en un paradero, al menos hasta que la lluvia se detuviera. A Marcos la idea comenzaba a desagradarle ante el monólogo perturbante, continuo y estúpido de Andrés. – Los psicólogos son como la peste, si no tuviera motivos más interesantes que me condujeran acá, me parecería suficiente la baja probabilidad de toparme con uno. –De acuerdo, mira, lo siento, tampoco me interesó ese tema de conversación, ¿No crees que con esa verborrea tuya no hay tiempo para el descanso?, ¿No te gustaría tan solo apreciar el paisaje?. A Andrés ese comentario terminó por hacerlo callar, en un principio Marcos se sintió feliz de haberlo conseguido, pero tras varios minutos durante los cuales se dedicó a mirar el horizonte y revisar en sus pensamientos las acciones que debería seguir durante las próximas horas, le pareció que quizás Andrés podría tener algo interesante que decir, después de todo este no era un lugar que visitara mucha gente, alguna historia habría de contar. –¿Cómo supiste de San Juan, Andrés? –Me lo recomendó mi psicólogo, ¿sabes?, Me parece que está funcionando. Marcos rió, pese a las amarguras que le atormentaban.

domingo, septiembre 02, 2007

Artefactos de Vigilia

Varias veces sonaba, lo programaba para que incluso gritara todo el día de ser necesario. El procedimiento para desactivarlo era complejo y requería que el operario mantuviese altos niveles de concentración mientras seguía los pasos del manual. El apunte se mantenía en el cajón del velador, el mismo que vibraba con cada sonido.
Cuando Mariano despertó el artefacto manoseó sus tímpanos, los apretó con rabia luego. No supo que hacer, despertó muy cansado para intentar una contraofensiva, pero no podía dejar de lado los insultos que le propinaba tan temprano en la madrugada. Pensó en el manual, pero sabía que el procedimiento tomaba tiempo, quizás más de una hora. Desesperó, sentía que su cabeza explotaba, pensó en lo peor. El gato seguía en la ventana, Mariano lo observó con lástima, el gato lo miraba de igual forma.